Juan Cervera
Antología de Poemas " Dispersos "
En esta sección queremos recopilar, todos los poemas de Juan Cervera, que han sido publicados en revistas casi clandestinas así como en periódicos importantes de diferentes lugares del mundo, la mayoría de ellos no están recogidos en libros.
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DÉCIMAS BARROCAS
I
Iba la luna a caballo
por los cielos de la noche.
Era la luna un derroche
con espíritu de rayo.
La luna, que era de mayo,
aromada de jazmines,
se perdía por los confines
incendiados de aerolitos.
Una yegua de infinitos
ató a la luna sus crines
II
Una nube de colores
dio voz a la madrugada,
que aún andaba extraviada
entre el alma de las flores.
Bordaban los ruiseñores,
gorjeo y gorjeo tras gorjeo,
al impulso del deseo,
con niños rayos de sol,
en un absorto ababol,
las fantasías de Morfeo.
III
Verdes de vida naciente
y esperanzas candeales
despuntaban los trigales
anunciando el pan crujiente.
El hambre, siempre inocente,
se disfrazaba de fiera.
La voz de la primavera,
en secreto, me decía:
" No olvides que la poesía
sacia el hambre verdadera ".
Juan Cervera
México D.F. 21 de marzo de 2001
Hombre
HOMBRE, ni más ni menos, madre mía,
y fruto de tu vientre ilusionado.
Hombre en tu tibia leche amamantado
y por tu carne envuelto en la armonía.
Hombre hecho al dolor y a la alegría
y, a veces, hombre oscuro y desolado;
pero también, a veces, embriagado
de radiante y humana fantasía.
Hombre; tu niño, madre, ayer apenas;
el niño que tus sueños aromaba
y aromado de ti, reía dormido.
Hombre, madre, surgido de tus venas;
que no comenzó en ti, que en mi no acaba;
que como tú es misterio trascendido.
SEXTINAS DEL DESAMADO AMOR
ESTOY en guerra a vida con la vida,
que la vida me engaña con cualquiera,
incluso con el loco y el suicida,
pues es mujer la vida y traicionera
y remedio no tiene haber nacido,
que todo aquél que nace está perdido.
En la cansada noche del enebro
entristecidamente me deshojo
y el hilo de mi sino desenhebro,
mujer, al pairo esclavo de tu antojo.
Por tu causa, ya ves, ando maltrecho
ya que herido de hembra anda mi pecho.
Que nací de mujer y de ella muero;
que no hay varón que muera de otra rosa
que la rosa voraz y misteriosa
que llamamos mujer con jardinero
deleite enamorado en la mirada
por la rosa mujer enamorada.
Hambrienta de mujer, la soledad,
hace pensar al hombre en miel y seda
si mujer lo acompaña y, la verdad,
ya junto a la mujer, es harto aceda;
pero harto acedo es todo en esta vida
gracias a la mujer embellecida.
Que aunque la vida siempre es un desastre
y es un desastre siempre la mujer,
y andar enamorado es siempre un lastre
uno, que vive y muere sin querer,
quisiera vivir siempre enamorado
hijo al fin de mujer y desastrado.
Juan Cervera
MAGIA
Todas las noches me muero.
Nazco todas las mañanas.
Soy mil muertes y mil vidas
jugando al Todo y la Nada.
Hablo del cardo viudo.
Pienso en la viuda malva.
¿ Quién se casará con quién ?
Las amapolas estallan.
Tu piedra filosofal
hiere mis sienes cansadas
y un loco fotografía
en mi sangre tu fantasma.
Mis jilgueros religiosos
oran en las rojas ramas
de tu templo y el sol entra
a saco por las ventanas.
No hay Dios más grande que Dios.
¡ Ah qué aleluya de alas !
Todas las noches me muero.
Nazco todas las mañanas
en Dios, con Dios y por Dios,
y en la luz de tu mirada
en donde yo y Dios cabemos
sin que sobre o falta nada.
Oro azul
Cuando digo oro azul, luz oxidada,
y el sueño va de níquel por tu pelo,
un semáforo en verde ronda el vuelo
de tu nube extranjera y maltratada.
Bosques hubo hace un mar en tu mirada,
pero tú no lo sabes. Hubo un cielo,
y también un trigal, para el desvelo
de tus hambres de harina acongojada.
De aquello no hay ya nada. En esta hora
únicamente gime, desvivido,
el tiempo en tu clepsidra de pulsera.
Más yo insisto en tu nombre, y me devora,
por dentro, la memoria de tu olvido,
como un falso billete en mi cartera.
Juan Cervera - Ovaciones 2ª edición agosto de 1981
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Tres sonetos
I
COMO el espeso vino del otoño,
como el otoño mismo y su amarilla
dejadez de azafrán y de vainilla
y su roja nostalgia de madroño.
Como el sol, tan anciano y tan bisoño,
con que octubre acaricia la semilla
oculta del amor bajo la arcilla,
imagino morir mientras retoño.
Del derrotado al fin es la victoria.
Lo sé por el otoño y esta cana
que sorprendió in fraganti a mi barbero.
Me despreocupo, vuelco la memoria
por la entreabierta sed de mi ventana,
y recuerdo que vivo porque muero.
II
DONDE estuve no estando y ahora sueño.
Batalla del vivir en sed de espejo.
Lo que siendo tan albo era bermejo
y lo grande, en el fondo, tan pequeño.
LO que tuve y no tuve. Nadie es dueño
de nada en este mundo tan complejo.
Uno advierte de joven que ya es viejo.
Sospecha uno de viejo otro diseño.
La realidad. . . ¿quién sabe nada de ella?
Todo flota en su propia fantasía
porque todo, sin duda, es innombrable.
No hay elección. La túnica o la huella
saben, igual que tú, que cada día
trae consigo su noche irremediable.
III
Una vida no es nada, nada, nada.
y tú, tan yo, mi amigo Juan Cervera,
sólo eres una vida, una manera
de andar viendo sin ver por mi mirada.
Una vida es de veras limitada
y yo, preso en mis límites, quisiera
romper mi vida en mil, ser la bandera
de la vida total enarbolada.
Pero una vida, ay, aunque te inquietes
y alargues sin remedio tu agonía,
acariciando lunas agoreras,
siempre estará sujeta a estos grilletes,
a esta confinación de cada día
que sólo librarás cuando te mueras.
Juan Cervera México D.F. 1985
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PADRE NUESTRO
Padre Nuestro que estás...
¿ Dónde estás ?
Padre Nuestro,
¿ me escuchas ?
Cómo ansío saber
si mis palabras
se pierden
o no
se pierden en el viento.
Si Tú, Padre Nuestro,
las oyes.
Porque hoy quiero hablarte,
decirte...
todo esto
que tengo que decirte.
Padre Nuestro que estás...
¿ Donde estás ?
¡ Contesta !
¡ Dime !
¿¡ Donde!?
Necesito saber,
creer al menos,
que me estas escuchando,
que no estoy solo,
Padre,
hablando tristemente
conmigo en mis desiertos.
Juan Cervera México D.F. 1999
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En la Delegación...
En la delegación de tus instintos
policías y ladrones se confunden;
aunque no importa mucho que así sea,
pues tú madrugas, comerciante alerta,
y amas los arco iris en los viejos mercados
grabando en tus retinas los limones reales,
los mangos de manila, los duraznos,
los rojos jitomates y las blancas cebollas.
Entre lenguas mojadas de eses virgenes
revuelan mariposas los pregones.
Yerbas voluptuosas te envuelven suavemente
con la secreta gracia de su aroma.
Una vez más descubres, con tu alma gorrión
y tus ojos de perro callejero
y corazón de gato y vecindario
que el aire popular es lo que cuenta.
En la delegación de tus instintos
-virgen de Guadalupe, luz morena,
horizontes de pulque y de tequila-
policías y ladrones dejan de confundirse,
juegan al ajedrez y terminan en tablas
Publicado en:" NUESTRA PALABRA ",
Universidad Tecnológica de México octubre 1986.
Ciudad de México. Del libro Fantasías Cotidianas ( inédito )
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Las ayer rosas rojas
se perdían en el viento
entre el polvo amarillo
de los caminos ciegos
y las sombras nostálgicas
de las nubes anónimas.
Rosas rojas de ayer
y ya sin hoy.
" Mis rosas las mis rosas ",
como decía mi abuela.
Aquellas rojas rosas
que alegraron mis ojos
y pusieron en verso
la prosa de mi vida.
No imaginaba yo
que aquellas rosas rojas
acabarían perdidas
en el viento
al igual que mis ojos,
al igual que estas manos
con las que aquí y ahora
te escribo estas palabras
tratando de creer
que alguien como tú
un día
las leerá.
Juan Cervera
México D.F. , 15 de septiembre, 2000
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Invención
del deseo
Un pájaro de nieve se deshace en el aire
y llueve lento y dulce sobre el jardín dormido.
La niña del balcón, enamoradamente semiabierto,
sueña consigo misma y dice que el perfume de las rosas
nos habla de las almas de los muertos.
El jardinero loco inventa un arco iris
con colores sin nombre y una nube con nombre
de aldea milenaria se mira en el espejo de la fuente.
Yo no sé donde estoy ni si velo o si duermo,
yo únicamente sé que un pájaro de nieve
( se deshace en el aire
y allá en la mar remota alguien inventa un río
de nostalgia ).
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TRES PÁGINAS INÉDITAS DE BUCARELI
1
EN BUCARELI
EL POETA RAFAEL CUEVAS
TEJIÓ SONETOS.
POR BUCARELI
EFRAÍN HUERTA URDÍA
ACRES POEMÍNIDOS.
NO FALTARÁN
JAMÁS EN BUCARELI
POETAS Y PUTAS
2
VILLA Y ZAPATA
ALGUNA VEZ CRUZARON
POR BUCARELI.
EN BUCARELI
ALFONSO TARACENA
AMÓ A TABASCO.
SE DAN LA MANO
PASADO Y PORVENIR
EN BUCARELI.
3
NOCHE CON NOCHE
VA LA TACÓN DORADO
POR BUCARELI.
FUE BUCARELI
PARA LUIS G. BASURTO
UN GRAN TEATRO.
POR BUCARELI
CADA QUIEN CON SU VIDA
RUMBO A LA MUERTE.
México D.F. 1999
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Llora
Llora el soneto niño de la vida
en el mundo prosaico y desdichado
que le tocó nacer, viejo y cansado
y con perfil doliente de suicida.
Llora y llora sangrando por la herida,
que herido está el soneto desolado
de la vida, su llanto desgarrado
y herido de dolor de despedida.
Llora el soneto, sí, llora su llanto
ciego de soledades desoladas
y sin buscar ya cómplices lectores.
Llora con infinito desencanto
entre páginas rotas y enjauladas
lágrimas de cautivos ruiseñores.
Poema publicado en el DIARIO LAS AMERICAS - pág. 3-B el día 18 de febrero de 2000, en su sección:
EL POEMA DE HOY
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OJOS DE CABALLO
¡ Oh, Dios !, ¡Oh ,Dios!,
cómo me gustaría poder mirar la tarde,
esta tarde de mayo abierta al campo,
con los ojos sin culpa del caballo.
Del hermoso caballo salvaje
que pasta en la pradera
libre de bridas.
Libre de espuelas y de fustas.
Libre del hombre
¡Libre! ¡Libre!
Cómo me gustaría poder mirar el cielo,
ver las nubes que pasan por el cielo
con los ojos radiantes de inocencia
del caballo salvaje.
Del caballo
no servidor de nadie,
a no ser de sí mismo
de su vida y de sus sueños.
Del caballo sin más y no nacido
para esclavo del hombre,
que todo lo esclaviza.
Cómo me gustaría poder mirar la vida
desde los claros ojos del caballo salvaje
y olvidarme del hombre,
de este hombre
triste y civilizado que cargo cada día
como un pesado fardo de oscuros desencantos.
¡ Oh, Dios !, ¡ Oh, Dios !
cómo me gustaría poder mirar la tarde,
esta tarde de mayo abierta al campo,
con los ojos sin culpa del caballo.
Del caballo salvaje.
Mayo de 2000
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ESCUCHO
Escucho la voz del agua
conversando con el viento,
mientras veo pasar las nubes
sin dirección por el cielo.
Escucho la voz del agua,
y al son de la lluvia sueño
lluvias de ayer, que me traen
relámpagos de recuerdos.
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Historia de la luz
Se despeina la luz en tu ventana
La luz conjuga sueños en el aire
El árbol de la luz nos da su sombra
La sombra de la luz nos da su árbol
El ala de la luz se abre al misterio
Se detiene la luz sin detenerse
La luz jamás podrá llegar a vieja
La luz lo ignora todo porque todo lo sabe
Cuando digo tu nombre me aproximo a la luz
Cuando cierro la luz abro tu nombre
El grito de la luz es inaudible
La luz es la matriz del Universo
Toda preñez es luz buscando a Dios
Nacer es desnudar un haz de luz
Sólo la luz no puede contemplarse a sí misma
El ruiseñor gorjea por la garganta viva de la luz
La luz da su dulzor a la manzana
El mar no existiría sin la sal de la luz
Sin la luz esas nubes no las verían mis ojos
Cuando beso tus labios lo que beso es la luz
El nombre de mi madre -Asunción- huele a luz
Sabe a luz la memoria de mi padre
La mujer que yo amo es más que luz
Sin la luz yo jamás te hubiera amado
Es la luz quien escribe no mi mano
No tus ojos, ¡oh, no!, es la luz quien me lee
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AUNQUE LOS BERONITAS
"Aunque los beronitas se habían refugiado en Getaín "
yo habitaba en la sed del altiplano.
Yo era el españolito de que hablara el poeta
y ni una ni otra España
me habían podido helar el corazón.
Yo era quien era y canto
y había venido a dar mi testimonio,
de rosas y palomas, contra el cardo y el cuervo,
y al igual que Cervantes, Miguelillo,
manco, pobre y amargo,
también pude decir, desde la paramera de mi vida:
" Tate, tate, folloncico,
que esta empresa mi mal rey,
para mi estaba guardada
aunque más de uno reviente ".
Tú lo estás confirmando diente a diente
aunque los catedráticos que guisaban sus ollas
de papas rebuscadas en los campos de todos,
pensaran que era puro cachondeo
mi palabrón en vilo de emociones.
Contra el pelo en la lengua yo vine hablar muy alto.
Pues aunque de muchacho me vendaron los ojos
y todos me dijeron:
" El rey de Babilonia es el que manda ",
yo respondí cagándome en sus muertos,
y diciendo que en mi sólo mandaba
la tierra, el sol, el aire,
mi voz, la de mi pueblo
descamisado y sólo entre sus palos
frente a las bayonetas del tetrarca.
Y desde entonces vengo brillando por el mundo
mi rabia y mi tristeza,
porqué está escrito, si, con claridad de aire mañanero:
" Ararás por amor,
entrarás en el surco sin dobleces,
serás trigo y harina,
agua y sal y pan vivo al sol del horno,
y en el júbilo blanco del mantel
te entregarás al hombre por entero,
pues sólo si el trabajo recibe lo que es suyo
y no se te apolilla la sangre en la rapiña
te cumplirás, serás, lo que siempre se ha dicho
que debe ser un Hombre ".
En fin, tú ya me entiendes,
que para ti no son oscuros jeroglíficos
estos antiguos pliegos de cordel,
este cantar nacido entre ciegos y piedras.
Yo sé que tú si puedes entenderme,
aunque siga costándote un trabajo de Hércules
o de Sansón rapado,
creer que estas columnas fueron ciertas.
Sin embargo tú sabes que aquí no estoy jugando
a impresionar beatas y cabrones,
tú sabes que no miento,
que aunque los beronitas se habían refugiado en Getaín
yo habitaba en la sed del altiplano
y ni una ni otra España habían podido helarme el corazón,
porque yo había nacido sin corazón, ¡ qué horrible !
Pero esto no se supo mientras yo respiraba,
esto sólo lo sabes tú.
Tú y yo que no lo oigo y nadie más,
pero no se lo digas a nadie por que nadie
entendería estas cosas y, además,
ya no tiene remedio y hace siglos
que yo ando bajo tierra como raíz anónima que nunca dio su flor.
De mí tan sólo quedan estos rollos llamados del mar vivo
y que firmó un muchacho llamado Juan Cervera,
que se murió de asco de si mismo apenas cuando entraba en la cueva del mundo
con la cabeza húmeda de barro de matriz
y amarrado a la tripa rojiza de la angustia,
de la que lo soltaron, como a una cometa de papel de cebolla,
para que se estrellara sobre los duros riscos de la ciudad sin nombre
y fuera devorado por los lobos.
Letras de ayer y de hoy, México, Mayo de 1969
Del libro inédito "LOS ROLLOS DEL MAR VIVO "
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HOMENAJE A LOS GORRIONES
I
Los gorriones,
cósmicos relojeros
del tiempo exacto.
II
Los gorriones,
inquietos heraldillos,
júbilo en vuelo.
III
Cada alborada
para los gorriones
es la gran fiesta.
IV
Sin gorriones
la raya de la aurora
sería otra raya.
V
Los gorriones
bordan la luz del alba
con sus canciones.
VI
Sin gorriones
mi infancia hubiera sido
oscura y huérfana.
VII
Desentonados.
Comunes como el barro.
Mas sin complejos.
VIII
Es admirable
su lucha por la vida,
su fe en el sol.
IX
En donde quiera
que el hombre se establece
allí están ellos.
X
Que nadie olvide
dejarles sus migajas
de pan sobrante.
XI
Los gorriones
dan a lo cotidiano
su toque mágico.
XII
Cada mañana
llegan a mí sus píos
dichosamente.
XIII
Los gorriones
son un pequeño gozo
para la vista.
XIV
¡ Ay, de la vida
sin los pequeños gozos,
tan necesarios !
XV
De salto en salto
su mínima alegría
eleva al mundo.
XVI
Otras serán
las aves enjauladas.
Ellos son libres.
XVII
Los gorriones,
tan dueños y señores
de los tejados.
XVIII
Los gorriones,
frailecillos descalzos
de los aleros.
XIX
Los gorriones,
cálidos universos
de blandas plumas
XX
Mientras no falten
al alba gorriones
todo irá bien.
XXI
Los gorriones,
al fin analfabetas,
no me leeran.
XXII
Pero yo me he mirado
en sus brillantes ojos
y he visto a Dios.
México, octubre , 1985
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INÉDITO DE "EL SONETO"
Digo adiós a diciembre en luz de enero
y entro en el corazón verde del año,
y aunque todo de súbito es hogaño
yo sé que el mundo es viejo en mi sombrero.
El año nuevo, ¿ acaso es verdadero ?
¿ Fue verdadero el viejo o fue un engaño ?
Va unida la ilusión al desengaño,
pues al fin se que nazco porque muero.
Adiós le digo al año mientras amo
el corazón del sol muerto de frío;
que el sol igual que yo sabe que es nada.
Me detengo amarillo en un reclamo,
mas se declara el año niño mío
y la fe vuelve niña a mi mirada.
Diciembre 1989
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